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Matrimonio, votos internos y pozos tapados

Exploramos cómo el matrimonio revela patrones heredados, los votos internos de autoprotección y la esperanza de que la gracia puede romper ciclos familiares. También hablamos de los “pozos” espirituales tapados por la distracción y el egoísmo, y de la necesidad de cavar de nuevo con oración, arrepentimiento y una vida que bendiga a otros.


Chapter 1

El espejo del matrimonio y los votos de autoprotección

Mama

Estaba- estaba pensando, mi mija, en- en esa tontería que uno hace de querer tapar el sol con un dedo, ¿no? Pensamos que todo lo feo que heredamos de la familia está bien guardadito en el baúl, pero... ¡ay, ave maría! Basta con casarse para que el baúl se abra solo.

Cayi

¡Ay, totalmente! Claro, corazón. Es- es que el matrimonio... mmm, no miente. El maestro Gene Kim lo dice sin anestesia: si de verdad quieres saber cuáles mañas familiares estás arrastrando del pasado, no te autoanalices. Solo pregúntale a tu esposo. ¡Él tiene la lista completa y detallada!

Mama

¡Y con fecha y hora! Es- es que el cónyuge es como un espejo de aumento, cayi. Uno se ve las arrugas del alma ahí mismito. Isaac pensó que la maña de su papá Abraham de- de mentir diciendo que su esposa era su hermana se había quedado en el pasado. Pero ante el primer vientecito de miedo... ¡pum! Volvió a correr la misma arrugada jugada con Rebeca.

Cayi

Wow, es que- es que es impresionante cómo se nos mete el miedo, entonces... nos fabricamos lo que Mark Driscoll llama "votos internos" de autoprotección. Es como un juramento silencioso en el corazón, del tipo... "eh, mmm, yo nunca me voy a dejar ver débil", o "nunca voy a depender de nadie", o "voy a mentir si la verdad me cuesta demasiado". Nos volvemos fieles a ese voto protector en lugar de confiar en el Señor, ¿sabes?

Mama

¡Exacto! Y lo peor es que se lo imponemos a los hijos como si fuera la ley de Dios. Les enseñamos que los hombres de verdad no lloran, o que pedir perdón es de cobardes. ¡Qué mentira tan grande del enemigo! Pero mira, mi mija, una cosa es tener la tendencia... y otra muy diferente es estar condenados. Dios no tiene nietos, tiene hijos.

Cayi

Mmm, me encanta eso de la tendencia contra la inevitabilidad. Skip Heitzig cuenta una ilustración preciosa de cuando estaba escalando una montaña empinada con su niño. En un tramo difícil, el pequeñito le grita desde atrás: "¡Oye, papi, escoge el camino correcto, que voy justo detrás de ti!". ¡Ay, me dolió el alma de solo escucharlo! Pero Skip dice que, aunque heredemos cosas, en Cristo no hay un destino fatalista. Ser el hijo de un- de un, qué sé yo, "golfista zurdo que fuma puros", explica por qué tienes la inclinación a buscar el puro... pero no te obliga a encenderlo.

Mama

¡Así es! La gracia interrumpe la historia, corazón. Pero hay que romper el orgullo familiar. Heitzig propone algo que- que pocas familias hacen hoy en día. Él lo llama el modelo de confesión en la mesa de la cocina. Sentarse con los muchachos y decirles mirándolos a los ojos: "Miren, papá se equivocó. Eso que hice estuvo mal. Dios ya me perdonó, pero... ¿me perdonas tú?". Eso desarma cualquier fortaleza, mija. Una disculpa sincera de los padres sana generaciones enteras.

Cayi

Qué sanador suena eso, de verdad. Imagina el impacto en la mesa de la cocina... en lugar de heredar silencios amargos, heredar libertad.

Chapter 2

Las paladas de tierra y el peligro de hacer cuentas

Mama

Pero claro, el enemigo es muy astuto, cayi. Él no viene con dinamita a explotar tu fe de un solo golpe. No, no, no. Él trabaja como los filisteos con los pozos de Abraham.

Cayi

¿Cómo así con los pozos? ¿Echando tierra?

Mama

Exactamente. Beth Moore lo explica de una manera tan clara. El diablo te va echando paladas cotidianas de tierra. Hoy una palada de distracción, mañana una de cinismo... el domingo una de ajetreo, y el lunes una ofensa que no perdonas. El agua del Espíritu sigue allá abajo, bien profunda, pero la boca del pozo está tan tapada que ya nada fluye a la superficie. Te quedas seca viviendo encima del manantial.

Cayi

¡Wow! Qué fuerte esa imagen, mami. Y- y entonces... ahí es donde entra la pala del avivamiento personal que enseña Priscilla Shirer. Ella dice que no podemos pretender vivir indefinidamente de la fe prestada de nuestros padres o del pastor de la iglesia. ¡Cada quien tiene que agarrar su propia pala! Dios no te va a dar el hoyo ya excavado, pero... mmm, como dice Driscoll: Él sí te provee una pala. Nos toca a nosotras cavar de rodillas con la oración, abriendo la Escritura todos los días para sacar la tierra del conformismo.

Mama

Es que hay gente que prefiere quedarse sentada quejándose de la sequía, mija. Y mira el peligro cuando el corazón se vuelve... "orientado a Egipto". Sam y Will hacían una pregunta muy seria: Isaac se estaba enriqueciendo muchísimo en medio de la hambruna mientras sus vecinos se morían de hambre. ¿Será que se encerró tanto en su burbuja de bendición que se olvidó de ser canal para otros?

Cayi

Claro... nos volvemos súper transaccionales con Dios. Me acordé de la historia del papá que fue al paseo escolar del zoológico con su hijo. El niño estaba feliz viendo los animales, y otro papá no paraba de admirar el día tan lindo... pero este hombre estaba ahí parado, amargado, calculando en silencio cuántas horas de trabajo y dinero estaba perdiendo por estar en el zoológico. ¡Qué triste! Estar físicamente en el regalo de Dios, pero con la mente metida en Egipto haciendo cuentas frías.

Mama

¡Ay, qué horror! Es el ensimismamiento egoísta. Dios no nos bendice para que acumulemos tierra en los pozos ajenos o hagamos números en el zoológico de la vida. Nos bendice para ser de bendición. Así que, mija, a desempolvar la pala y a cavar, que el agua de Dios nunca se acaba.

Cayi

Exactamente, corazón. ¡A cavar se ha dicho! Amén por eso.