
Génesis 4: Del Altar de Caín a la Esperanza de Set
Génesis 4: La ofrenda, la envidia y la sangre de Abel revelan el peligro de darle espacio al pecado y la misericordia de Dios, que todavía invita a volver e invocar su nombre.
Chapter 1
Génesis 4: Caín se alejó; Dios siguió llamando: Dos altares, la fiera a la puerta y el Dios que vuelve a empezar entre el duelo y la gracia
Mama
Mija, sírvase otro tintico, que este capítulo se pone bueno. Mire, Eva tiene al primer bebé del mundo, y sin mamá, sin partera, sin nadie que lo hubiera hecho antes. Y encima fuera del huerto.
Cayi
Wow, mamá, imagínese. Después de aquella paz del Edén que hablamos en Génesis 2, ahora es una maternidad en tierra dura. Y fíjese en los nombres que les pone.
Mama
Exactamente. A Caín lo llama «adquirido». Dice: con la ayuda de Jehová he adquirido varón. Se ilusionó, claro, creyó que era la promesa de Génesis 3:15 hecha carne.
Cayi
Y al segundo lo llama Abel, que significa vapor, aliento. Ay, corazón, qué nombre tan frágil. Es como el barro con el aliento de Dios, que se acaba rápido.
Mama
Y piense en esa casa, mija. A uno lo llamaban «adquirido» todo el día y al otro «aliento». Eso se siente, aunque nadie lo diga.
Cayi
Claro. Pero los dos tenían trabajo honesto. Caín era agricultor y Abel pastor de ovejas.
Mama
Y ninguno más santo que el otro. Sin agricultores y sin pastores, nosotras no comemos. El problema no fueron las verduras contra las ovejas.
Cayi
Entonces, ¿qué fue, mamá?
Mama
El altar. Abel trajo lo primero y lo más selecto de su rebaño, y Hebreos dice que lo hizo por fe. Caín trajo «del fruto de la tierra», así, como quien saca lo que hay. Dios mira primero al que ofrece y después lo que ofrece.
Cayi
Es que Caín pudo traer unas verduras brillantes, de primer premio, y aun así no ser fe. Se puede dar algo hermoso con el corazón lejos. Eso me hace pensar en lo que le damos al Señor a veces, las sobras de nuestro tiempo.
Mama
Ay, mija, gloria a Dios que usted lo dice. Y mire lo que hace Dios cuando a Caín se le cae la cara de la rabia. No lo manda a castigar con un rayo. Se le acerca y le pregunta: «¿Por qué estás enojado? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido?»
Cayi
Qué ternura. Quiere levantarle el rostro antes de que se le caigan las manos. Dios habla antes de que uno caiga.
Mama
Y le avisa. Le dice que el pecado está a la puerta, agazapado como una fiera. Sentir la molestia no es pecado, corazón. Lo grave es alimentarla, darle vueltas y vueltas.
Cayi
Uy, mamá, esa duele. Uno se acuesta, repasa la ofensa, aprieta las cobijas y queda despierto y furioso con alguien que ni siquiera está en el cuarto.
Mama
Exactamente. Y Caín dejó entrar a la fiera. Se llevó a su hermano al campo y ahí se acabó el aliento de Abel.
Cayi
Y ahí viene la pregunta de Dios: «¿Dónde está Abel tu hermano?»
Mama
Dios no pregunta porque no sepa, mija. Pregunta para darle a Caín la oportunidad de confesar. Acuérdese que la serpiente preguntaba para desacreditar a Dios. Dios pregunta para sanar.
Cayi
Y Caín contesta: «No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?» Qué frialdad. Como si el necesitado fuera un estorbo.
Mama
Y la respuesta es sí, mija, somos guarda de nuestro hermano. Entonces la tierra habla. La sangre de Abel clama desde el suelo, y esa tierra que Caín trabajaba ya no le da su fuerza. Será errante y extranjero.
Cayi
Y en Hebreos 12 dice que la sangre de Jesús habla mejor. La de Abel clama por justicia, la de Jesús clama por perdón. Eso me hace llorar, mamá.
Mama
Y fíjese lo que dice Caín: «Grande es mi castigo para ser soportado». No llora por Abel ni pide perdón. Llora por lo que le va a costar a él.
Cayi
Es lástima de sí mismo. Es sentir pesar por las consecuencias, pero no quebrantamiento por el hermano. Es muy distinto.
Mama
Y aun así, Dios le pone una señal para que nadie lo mate. Misericordia, mija. La gracia frenó la venganza, pero no aprobó el crimen, ni borró la consecuencia.
Cayi
Y Caín se va de la presencia del Señor a la tierra de Nod, que significa «errante». Pero fíjese, mamá, que a Caín Dios le ofreció cercanía tres veces: en el altar, en el campo y después de la sangre.
Mama
Y las tres veces escogió sus propios términos. Entonces, ¿qué hace un hombre cuando se va de Dios? Construye. Funda una ciudad y le pone el nombre de su hijo, Henoc.
Cayi
Un Edén de ladrillo, para calmar el dolor del exilio. Uno busca seguridad en apellidos y en paredes, y no hay descanso.
Mama
Y su familia floreció, mija. Jabal con el ganado y las tiendas, Jubal con la música y las flautas, Tubal Caín con el bronce y el hierro. Y eso no es malo en sí. El arte y las herramientas son regalos de Dios para todos.
Cayi
Claro. El peligro es que una sociedad progrese en todo y esté muerta por dentro. Que nadie invoque el nombre del Señor.
Mama
Y luego viene Lamec. Toma dos mujeres, y ahí se tuerce el diseño del matrimonio que Dios hizo en Génesis 2. Y les canta a sus esposas que mató a un joven por herirlo. Si a Caín lo vengarían siete veces, dice, a él setenta veces siete.
Cayi
Wow. Convierte la gracia en derecho. Cuando uno no agradece lo que Dios le da, la siguiente generación lo reclama y lo vuelve violencia.
Mama
Y Jesús le da la vuelta a esa cuenta, corazón. Setenta veces siete, pero para perdonar.
Cayi
Y cuando parece que la serpiente ganó, vienen dos versículos callados. Eva tiene otro hijo, Set, que significa «designado». Y dice: Dios me ha dado otro hijo en lugar de Abel.
Mama
Imagínese esa madre, mija. Un hijo muerto, otro desterrado, y aun así reconoce que es Dios quien da. Y Set tiene a Enós, que quiere decir «frágil», «mortal».
Cayi
Qué hermoso contraste, mamá. Lamec presumía de fuerza, y esta familia sabe que es barro. Y entonces dice: los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.
Mama
Esa es la única línea que importa, mija. La de Caín lo construyó todo y no invocó a nadie. La de Set invocó al Señor, aunque no fuera perfecta. Es una dirección, no una ascendencia, y cualquiera que va por el camino de Caín puede dar la vuelta.
Cayi
Entonces si uno le ofrece lo mejor a Dios y no siente que lo recibe, la pregunta nunca fue qué tan buena era la canasta. Y si el rostro se le cayó por envidia, Dios le está preguntando por qué, para levantárselo.
Mama
Y si algo precioso murió en su vida, mija, acuérdese de Eva con Set en los brazos. Dios no solo sobrevive a la serpiente. Sigue designando. Venga, tómese su tinto antes de que se enfríe.